Tercerización y Responsabilidad

Llegó un punto en mi carrera donde tuve que empezar a tercerizar (outsourcing) – al principio muy a mi pesar, aunque luego descubrí que era lo mejor que podía hacer en determinados momentos de mi carrera y de mi vida personal.

Tuve que empezar a tercerizar principalmente porque agarraba todos los laburos que aparecían con tal de tener un caudal suficiente para, a fin de cuentas, poder cobrar más “a fin de mes”- esto entre comillas porque nunca tuve un sueldo a fin de mes, sino más bien, es un tema de que se habiliten o no los pagos. Me costó mucho al principio porque, en ese momento, pensaba que terminaba entregando dinero que me había costado mucho ganar, ya sea por conseguir el cliente o por esperar el proceso formal de pago, que por lo general tarda dos meses mínimo.

Una vez que comencé a ordenarme, y ya con más experiencia, empecé a tercerizar cuando necesitaba ocuparme de otras cosas pero a su vez sabía que debía seguir cumpliendo con la agenda de trabajo. También entendí que esto me permitía poder encarar proyectos más grandes que, al final, me iban a ser más redituables. Entendí que mi hora de trabajo, era una hora muy cara, no por el costo en pesos per se, sino más bien porque, como emprendedora, me ocupaba de mi empresa de forma global, con lo que, en vez de hacer una sola tarea (por ejemplo: diseñar), me ocupaba de otras varias cosas a la vez. Entendí que no es lo mismo el valor monetario de hacer una sola tarea que hacer tres, entonces, cualquier diseñador con experiencia podía hacer ese trabajo por sólo el costo de la hora de diseño, sin ningún agregado.

Según mi experiencia concluyo que lo mejor es tercerizar por proyecto y no por hora. A veces, y más en el caso del diseño, el tiempo es bastante aleatorio, y como uno es proveedor, fija el costo al comienzo, por ende corre riesgo de excederse de esa estimación y terminar en negativo.

Responsabilidades de los tercerizados

Es importante para mí destacar que los tercerizados deberían ajustarse a ciertos requerimientos que por lo general pasan por alto o creen que no lo necesitan porque trabajan de manera informal.

Como emprendedora en condición de tercerizar, no conviene pagarle a un diseñador que no tenga alguna responsabilidad fiscal porque no se puede pasar el gasto al balance financiero. Pagar en “negro” no es una opción cuando uno tiene todo en regla porque termina saliendo más caro: uno porque las retenciones sobre los pagos las tenés que pagar igual, y otra, porque por lo general, esperan cobrar antes de lo que lo cobro yo – básicamente porque no tienen idea de los procesos de pago, y que por más que se lo comentes antes, no lo entienden. Personalmente tiendo a pagar cuanto antes, aún sin haber cobrado previamente el proyecto, aunque existen muchas ocaciones en donde no me queda otra que esperar el proceso de pago.

Por otro lado, también existen aquellos que trabajan en relación de dependencia y a su vez, emprenden o trabajan de manera freelance en paralelo. El problema acá me parece que es que tampoco se puede confiar la responsabilidad a nivel tiempo porque, si trabaja en relación de dependencia quiere decir que sólo el tiempo restante es el que le va a dedicar a mi trabajo y, si bien hay gente muy capaz, el cansancio es un gran imponderable. Además, hay que tener en cuenta que el empleador fijo le paga un sueldo entero por mes, con lo que, el trabajo ocasional que yo puedo ofrecerle y pagarle no sería prioritario para este, ya sea por relevancia o significancia.

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ALGUNAS CONCLUSIONES

  • A veces hay que tercerizar para poder crear/crecer más y por ende facturar/ganar más – En parte es una inversión.
  • Si yo tuviese que pagarme a mí misma sería muy cara porque estoy haciendo miles de cosas a la vez, sin embargo, puedo pagar el tiempo de otro que sólo tiene que diseñar y dedicarme a otra cosa o a generar otras entradas.
  • Insisto que, al tomar la decisión de emprender, también se tiene que generar todo el papelerío fiscal para que las cosas fluyan, tanto como para mí como emprendedor, como para que le sea más fácil a quién me quiera contratar.

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