Cuentapropismo

Además de trabajar con mi marca, empecé a trabajar por cuenta propia para poder volverme legal, tener aportes y obra social.

(Aviso: En este capítulo van a encontrar muchos términos específicos fiscales porque no tengo otra forma de explicar este tema).

Para empezar, tenía cero peso ($), así que consulté a unos conocidos contadores y a algunos amigos y por supuesto pensé que podía hacer el trámite sola. Yo había sido monotributista (persona fiscal) en el pasado con lo que supuse, que sólo me tenía que volver a dar de alta por internet y nada más – Primer error.

Si bien radicaba en la capital federal (CABA), tenía intenciones de volver en algún momento a la multinacional de Vicente López (Gran Buenos Aires) para ver si podía ser proveedora, con lo que me inscribí en el ‘Convenio Multilateral’, que quiere decir que una persona física puede facturar en más de una juridiscción. En mi caso iban a ser dos: CABA y GBA – Segundo error.

Generalmente no surgen problemas durante el transcurso de tu primer año como monotributista porque se entiende que sos nuevo en este sistema y que te podés equivocar pero todo cambia cuando empezás tu segundo año fiscal (12 meses después del alta) – Empezaron a saltar todos esos cabos sueltos que pensé que había atado con alambre. Recién para el mes 10 me había ocupado de tener una contadora porque sabía que el mes 12, era la declaración jurada anual.

Estaba mal inscripta: estaban diferenciadas las categorías de servicios profesionales con un código. A mi me correspondía el 2, servicios profesionales de publicidad, y yo me anoté en el 10, servicios profesionales de publicidad. – Sí, se llaman igual! pero resultó que la categoría 10 estaba inscripta y pagaba impuestos y la 2, no (o por lo menos en mi caso). Segundo, al final de estos 12 meses, no había facturado ni una sóla vez a GBA, con lo que, además de que tuve que hacer todos los meses las declaraciones juradas en cero (al pedo), también perdí un porcentaje de lo que había facturado en CABA a causa de las reglas del convenio.

Yo me enteré de todo esto de manera muy precipitada pocos días antes de hacer mi primera declaración anual porque la contadora con la que ‘contaba’ en ese momento, se negó a hacerme la declaración porque no quiso poner su nombre en semejante kilombo. Si bien la entendí, pienso que me tendría que haber avisado apenas la contacté porque ella sí ya sabía que estaba todo mal.

Urgente salí a buscar por cielo y tierra un nuevo contador el último día a último momento – HORRIBLE. Por suerte el destino puso en camino a la contadora que hasta el día de hoy me ayuda y que en ese momento me acompañó para poder resolver el kilombo.

Tomó casi tres meses arreglar todo: lo hicimos por partes, arreglando primero lo urgente y luego lo secundario, pasé por un período de riesgo fiscal y finalmente tuve que pagar todo lo que me quise ahorrar en el comienzo: horas de contadora, punitorios y deudas.


ALGUNAS CONCLUSIONES

  • Saber usar internet y tener buen criterio no son skills suficientes para resolver temas fiscales. NO hagas esto vos sólo: contratá a un/a contador/a que se ocupe de esto por más que vos no tengas plata, pedila prestada (te cobran entre $150/250 por movimiento) – Según mi experiencia: equivocarte sale más caro.
  • Buscá un/a contador/a de confianza. Si hay algo que no te cierra a medida que pasa el tiempo: averiguá y cambialo/a. La idea es que vos te sientas cómodo y que esa persona te resuelva para que vos hagas bien tu trabajo, lo que te hace ganar plata.
  • Por más profesional que sea tu contador/a: es tu responsabilidad estarle encima e involucrarte con cada paso que hay que hacer.
  • No veas al recaudador fiscal como tu enemigo, es más bien un socio comercial – Lo necesitás para poder facturarle a las grandes empresas.

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