Primer cliente formal

Después de cinco meses de haberme dado de alta como monotributista, y de hacer trabajitos variados como freelance, recibo un mensaje de texto de una ex-compañera de la empresa de Personal Care en la que había trabajado dos años atrás.

Sonó el teléfono y puso el altavoz: ella estaba en una reunión con su compañera de sector quién necesitaba planogramas para la compañía multinacional en la que ambas planificaban. Me comentó que se acordó de mi porque me había visto hacer los planogramas en la empresa donde trabajábamos y tenía un buen recuerdo general del resultado.

Por un lado, estaba super ansiosa y emocionada por recibir esa llamada pero en ese momento pensaba que esa podría ser la única oportunidad de tener un trabajo formal como proveedora. Para mi era un momento crucial: sentía que cualquier cosa que dijera o hiciera iba a definir mi destino profesional. Todo me resutaba difícil de procesar y además, sentía el peso de mi propia presión por querer que todo salga bien y ganar un cliente “de verdad”.

Sumado a todo eso iba a tener que enviar un presupuesto, y si bien sabía que iba a quedar barata porque era monotribustista y recién empezaba, tampoco podía tener un precio tan bajo porque eso era síntoma de estar cotizando mal, y además ese mismo precio iba a setear cualquier cotización futura.

Traté de dejar de lado los nervios y volví a la parte racional. Recordé que para el curso de emprendedores había hecho un análisis de mi costo versus el mercado y otro tipo de agencias que ofrecián el mismo trabajo que yo.

Una vez que recibieron mi presupuesto, me llamaron para que fuera a una reunión en la compañía y me pidieron que llevara mi portfolio. Así, el viernes llegué a la empresa con una carpeta con muchos trabajos impresos que fui recopilando a lo largo de mi carrera, la compu y algunos planogramas. Tuve la reunión con la planificadora, el diseñador in-house y la encargada de compras y cada uno fue viendo mi trabajo desde su perspectiva.

La reunión en sí fue bastante relajada, era como para conocerme, para hablar de mi experiencia y del trabajo en cuestión. También me pidieron que les envíe determinada información fiscal.

Había hecho todo lo que estaba a mi alcance, sólo había que esperar lo mejor.

Después de algunos días me confirmaron que el presupuesto y la información estaban OK y que en el transcruso de una semana iba a estar dada de alta para comenzar a trabajar con los planogramas.

Para mi significó empezar a trabajar por primera vez como proveedora en una multinacional, en lo que yo creo que fue EL trabajo para arrancar con mi estudio, ya que englobaba varios aspectos de mi carrera.

Al mes siguiente se repitío la misma historia con otro excompañero que me contactó de la misma forma: después de no verlo en años, apenas se enteró que estaba trabajando freelance, me recomendó.

Poco a poco fui trabajando para estos dos clientes, los dos con estilos diferentes.

Poco a poco fui armando el portfolio de mi estudio y a sentirme orgullosa de todo el trabajo que había hecho hasta ese momento.

Poco a poco empecé a ver los frutos de todo el esfuerzo que había puesto en este sueño.

Poco a poco estaba pasando.

 

ALGUNAS CONCLUSIONES

  • Siempre dejá las puertas abiertas, no se sabe que vueltas va a dar la vida.
  • Un trabajo bien hecho siempre es memorable.
  • Siempre dejá tu contacto personal para que la gente pueda ubicarte. Tu marca viene luego.
  • Trabajá con tu portfolio, ocupate de tener algunas cosas impresas, trabajos on-line, fotos, y si no tenés uno, armalo o hacé un caso de estudio.
  • Las oportunidades se hacen esperar pero aparecen. Procurá estar seguro de tener todo lo necesario para no te tomen desprevenido.
  • Repito que es importante tener resuelto el tema fiscal para que cuando surja la oportunidad que estabas esperando, no tengas que decir que no antes de tiempo.
  • Si armaste el mejor escenario que pudiste para tus planes, no te preocupes que va a pasar lo que tenga que pasar. Siempre esperá lo mejor y habrá más oportunidades.
  • Dedicale a tu cliente la importancia que merece. Todos los trabajos cuentan, por más chiquitos que parezcan.

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