Modo viajar / trabajar

En esta nota voy a analizar los dos años que hace que vivo viajando, siendo dueña de mi propia empresa, y en dónde pude notar cómo mi modelo de trabajo fue cambiando a lo largo de este tiempo.

Según mi experiencia existen diferentes etapas de acuerdo a los escenarios que se fueron dando. En este caso voy a dividir 2017 y 2018 en 4 grandes etapas.

Enero 2017

1.  USA CON AHORROS (6 meses)

Empezamos nuestra vida de viaje con ahorros y presupuesto para diferentes cosas: hospedaje, traslados, comidas, paseos, alquiler de auto, etc,  y todo salía todo de nuestro bolsillo. Elegimos a USA como prueba piloto ya que no tenía casi diferencia horaria con Argentina e internet no me iba a faltar.

Ver más en: De Diseñadora a Nómada Digital (Parte2)

Nuestra base fue Florida donde estuvimos viviendo con un amigo por algunos meses.  Luego empezamos “el viaje dentro del viaje”, donde empezamos a recorrer la costa este y oeste de Estados Unidos, así que también hubo como dos grandes etapas dentro de la misma: una fue estar “quietos”, tal cual como si estuviésemos en Buenos Aires y otra, fue vivir en movimiento aunque este movimiento era mucho más exponencial, ya que había momentos, en donde nos movíamos cada 2 o 3 días por ciudad – Para mi, esta etapa se llamaría “turista”.

Si bien soy proveedora (agencia), para ese entonces tenía un ingreso promedio estable, es decir algunos meses facturaba un poco más y otros, un poco menos, dependiendo la temporada, pero en el general tenía lo que algunos llamarían un “sueldo”.

Para este entonces también terciarizaba trabajo, con lo que me tomé unos días al principio del viaje para poder llegar e instalarme tranquila y aproveché para comprarme una computadora más liviana para poder trabajar mejor on the go. Por esos días me cubrió mi amiga y diseñadora Cintia. Luego también a ella le fui pidiendo ad hoc que se ocupara de algunos proyectos mientras yo viajaba.

Mientras estábamos en Las Vegas por mi cumpleaños y cerrando nuestro viaje por costa oeste, me “salió” para hacer un proyecto de POP.

Al principio me habían contactado para hacer un pitch de diseño y si bien en mi carrera nunca había participado de un pitch de esta índole, es una oferta muy tentadora, porque si eligen tu propuesta es mucho el dinero que podés llegar a ganar.

Pero en mi caso, vivir de viaje también me ayudó a ver las cosas con otra perspectiva, en la distancia las decisiones toman otra dimensión. Si bien confío en la calidad de mi trabajo como para llegar a ganar el pitch, significaba una apuesta, y para mí, trabajar gratis nunca es un negocio. Preferí entonces disfrutar del lugar donde me entraba en vez de estar corriendo a contra reloj con un proyecto que no sabía si iba a ganar o no.

También aprendí a valorar más mi trabajo.

En líneas generales fue el viaje más intenso. Aprendimos muchas cosas: a lidiar con el estrés, a convivir en pareja las 24 hs del día, cambiar de lugar día tras día, reservar los hospedajes, los vuelos, planificar la ruta, qué comer, cuánto gastar  – porque si bien teníamos plata, teníamos asignado un presupuesto ya que Estados Unidos es caro al cambio del dólar para un argentino.

Básicamente mi modelo de trabajo se mantuvo igual que en Argentina, sólo que, por un lado, fui aprendiendo estas cuestiones de valor y prioridades que les comentaba y también la ruta me fue mostrando que a veces las decisiones que tomamos no son nada fáciles ni tan placenteras como si uno estuviese de vacaciones.

Vivir viajando no son vacaciones permanentes y enterarte de eso es bastante movilizador.

Septiembre 2017 

2. ASIA CON AHORROS (4 meses)

La segunda etapa fue en el comienzo del viaje a Asia. Habíamos hecho una parada breve en Buenos Aires (BA) para pagar cuentas y trabajar un poco más. Esa parte en sí, merece otro capítulo.

Empezamos en China, calculando 12 hs de diferencia horaria con Argentina. Me volví a tomar unos días pero en este caso me tomé un poco más. Quería recorrer China casi completo en modo turista o de vacaciones, por lo menos por 20 días para adaptarme al cambio de horario y poder recorrerla tranquila. Recién llegando a Shanghai, que era la última parada, me puse a trabajar. De todas formas no terminaba de acostumbrarme al cambio de horario, así que Cintia siguió ayudándome en paralelo, agarrando algunas cosas que me quedaban a mi muy tarde en la madrugada o que llegaban como urgencia a la tarde. Pienso que el problema fue que durante el día en China (la noche en BA) yo recorría la ciudad como cualquier turista y de noche, trabajaba, dejándome pocas horas para descansar o dormir.

En Cintia encontré mi mano derecha y la verdad me sentía muy tranquila y cómoda con delegar todo mi trabajo, siendo sólo jefa podía aprovechar más mis días y disfrutar de las ciudades en las que estaba.

Como habíamos gastado gran parte del presupuesto en USA, este viaje era un poco más low-cost pero en ningún momento dejamos de pagar nada ni de darnos los gustos aunque nuestro placer pasa básicamente por la comida.

En Japón, la plata se nos fue en dos minutos y decidimos irnos.

Ver más en: Japón: Guía rápida

Después de pasar además por Corea del Sur y Hong Kong, llegamos a Tailandia con lo último de los ahorros. Teníamos justo para terminar diciembre en la Full moon party de año nuevo pero lo que pasó, fue que no queríamos volver.

Además de que tengo la certeza que nosotros habíamos crecido y madurado otras ideas durante el viaje, influyó también que el pasaje para volver a Argentina significaba gastar 2000U$D, y la verdad es que ya tampoco queríamos gastar esa plata en un pasaje porque nos dimos cuenta, también, que con ese dinero podríamos vivir en Tailandia 4 meses más.

Ver más en: Economía de Viaje

Tuvimos que armar un plan para el año que seguía si queríamos seguir viajando, cambiar nuestro modelo de viaje (sin ahorros) y por ende, el modelo de trabajo.

Por suerte para nosotros, viajando aprendimos un poco de todos lo viajeros con los que nos cruzamos, aprendimos de las experiencias de otros y entendimos que hay mil maneras diferentes de viajar y una de esas maneras era viajar voluntariado.

Ver más en: Voluntariado

Enero 2018

3. MALASIA VOLUNTARIANDO (9 meses no consecutivos)

Acá empieza la 3er etapa de cambio, en donde yo no sólo tenía trabajar en la noche (por mi trabajo en ARG), sino que también tenía que trabajar algunas horas durante el día para poder tener hospedaje y comida a cambio.

Nos postulamos a través de Worldpackers en Melaka, Malasia y encontramos nuestra nueva oportunidad de vida de la mano de quienes, meses después, se convertirían en nuestra familia china.

Si bien nuestra intención primera era trabajar cada uno 5 hs por día, pudimos llegar a un acuerdo con el host para que Martín trabajara por los dos, así yo podía seguir trabajando para ARG durante las noches, generando algo dinero para poder pagar algunas deudas y tratar de ahorrar para seguir viajando.

La verdad fue un proceso de cambio de estilo de vida total. Nos dimos cuenta que no necesitábamos tanta plata para viajar y se nos abrió la cabeza mal. Seguimos trabajando los dos y salimos a flote de nuevo.

Cerca de febrero llegué a un acuerdo con una de las compañías con las que trabajaba y había conseguido un fee mensual por trabajar para tres sectores de la compañía. Esto me obligaba a trabajar con otras dos diseñadoras para poder cubrir cada sector y a trabajar prácticamente, toda la noche. Mi trabajo se volvió el triple, ya que no sólo tenía que diseñar, sino también coordinar todo el proceso y ocuparme de la parte administrativa/financiera.

Aún así, buscamos el próximo voluntariado en Kuala Lumpur para seguir recorriendo Malasia. No tuvimos tanta suerte la segunda vez: me tocó voluntariar a mi también y nos tocó un host bastante particular, aunque como positivo conocimos un holandés que luego se convirtió, por un tiempo, en un compañero de ruta remoto.

Estábamos un poco perdidos por esta mala experiencia pero nunca bajamos los brazos. Volvimos a postularnos en Melaka y no podíamos haber tenido mejor suerte: ellos estaban contentos de volver a recibirnos y también pasamos ahí, un año nuevo chino de lujo.

En marzo se terminaron nuestros 90 días de visa en Malasia y decidimos irnos a conocer Indonesia pero sabiendo que íbamos a volver a Malasia: nos habíamos enamorado de Melaka.

A Indonesia fuimos por un mes, que es lo máximo permitido para los Argentinos sin tener que extender el visado. En nuestro nuevo estilo de vida y de viaje no podíamos gastar plata en visados, así como tampoco viajar a países sin buena conexión a internet o con cortes de luz por mi trabajo.

Volvimos a Malasia por otros 90 días.

A lo largo de ese periodo, empecé a cansarme de trabajar noche tras noche y de no poder tener una vida local en el país donde estaba y que me gustaba estar. Empiezo a tratar de escapar de mi trabajo rutinario y vuelvo a dibujar y a pintar, que son los orígenes de todas mis pasiones. Me empiezan a pagar por mis cuadros, me empiezan a pagar por pintar murales – Nuevamente me explota la cabeza.

Tuvimos que volver a salir de Malasia y nos fuimos a Vietnam a voluntariar y recorrer.

Mientras tanto, mi trabajo como diseñadora me empezó a pesar cada vez más.

Agosto 2018

4. NóMADE

Volvimos a Malasia y empezó para mí la cuarta gran etapa de cambio, en dónde sabíamos que a Argentina no queríamos volver (no para quedarnos por lo menos), que queríamos vivir en Malasia (o al menos en Asia), que quería vivir pintando y que quería vivir mis días en horario local.

También para esta fecha, hubo dos grandes quiebres en mi trabajo: uno fue un pico de devaluación en Argentina que hizo que el dinero que yo negocié a principio de año perdiera un 30% o más de su valor y que las cosas automáticamente me salgan un 30% más caras, y el segundo, se da con que mi amiga y mano derecha no puede seguir trabajando para mí y por ende, todo ese trabajo lo tuve que absorber yo.

Por un lado, me encontré con un negocio que dejó de ser rentable, que me empezó a demandar 8 hs de trabajo diarias y a su vez no podía disfrutar del día a día porque tenía el horario invertido, terminaba muy cansada y salía perdiendo plata.

Es diciembre de 2018 y me encuentro en un impass. También, este mes se termina mi contrato del fee mensual.

Siento que tengo que dar un cierre o transformar este emprendimiento de casi 5 años y  pasar a otro nivel.

Creo que me toca ya, volver a emprender.

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